Los mercados de derivados y la prohibición de posiciones bajistas.

Yo también soy contrario al intervencionismo que se practica en estos momentos en diversos mercados europeos, con la prohibición de operar a la baja en derivados financieros. Pero soy contrario a la prohibición momentánea, esa de los 15 días, pero considero que de forma permanente debería existir algún tipo de regulación para evitar la manipulación a que están sometidos los mercados de contado, consecuencia de que los derivados han crecido en exceso, y pueden funcionar al antojo de unos pocos.

Los mercados de derivados (futuros, cfds, opciones…) cuando  movilizan cantidades importantes de dinero, cercanas al valor asociado a los mercados que se dirigen, los de contado, acaban condicionando su valor. Se produce a través del arbitraje, esas figuras que intervienen operando en busca de plusvalías por diferencias entre mercados. Gracias a ellos se mantienen los necesarios paralelismos entre ambos mercados.

Un futuro es un instrumento muy sencillo, que tiene sus orígenes como elemento asegurador. Si un agricultor quiere asegurar su cosecha, la empresa aseguradora pagará un dinero fijo a un plazo determinado, de forma que si la cosecha es buena, ganará el asegurador, y si es mala, pues gana el agricultor. Al final de la cosecha ambas partes se pagan las diferencias… y ya está. La cosa se complica cuando el futuro de la cosecha lo vende una tercera persona, ajena al agricultor, y quién la compra no es una aseguradora, sino un inversor que simplemente apuesta por un buen año de cosechas. En ese momento el futuro deja de ser un contrato de seguro, para convertirse en una apuesta.

Hoy en día los inversores en estos mercados son de varios tipos:

  • Pequeños especuladores. De entre ellos son muy pocos los que consiguen ganar dinero de estas operaciones, y muchos a los que alguna vez les alcanza un desastre personal, familiar o empresarial.
  • Inversores que apalancan ligeramente sus carteras.
  • Inversores que usan los derivados para cubrir riesgos de sus carteras, y para definir estrategias complejas de evolución a plazo.
  • Pero también los hay de los más peligrosos, los grupos manipuladores, que realizan ataques para condicionar los mercados.

 ¿Y cómo lo consiguen?

Los apalancamientos en los mercados de futuros suelen estar en cifras que van de 5 a 20 veces, aunque una cifra de 12 veces podría ser un referente intermedio. Esto quiere decir que con el 8 % del dinero de capitalización de un mercado, que es necesario depositar en forma de garantías por exigencia de la propia operación, consigues movilizar un mercado paralelo de la misma fuerza que el original. Es decir, sólo pones 8 de dinero pero inviertes una cantidad que equivale a 100. Si ese mercado paralelo bajara un determinado porcentaje, luego los arbitradores se encargan de alinear, comprando del futuro y vendiendo del contado. El resultado final es que el contado se viene abajo.

Con relación a la importancia de los volúmenes que se manejan en los mercados derivados podríamos pensar en un ejemplo: Si los mercados de futuros tuvieran depositados un 24 % del dinero que capitaliza un mercado de contado, pues estamos hablando de que mueve con la fuerza de 3 veces el mercado de contado, es decir, sólo con 3 veces el 8%, cifra que asimila el valor que todo el contado. No está mal, ¿Verdad? Pues con esa fuerza 3 puedes hacer que las acciones, índices o materias primas, puedan entrar en volatilidad “manipulada”. Además, la negociación de derivados no sólo es sobre valores, sino también sobre índices.

 ¿Y porqué no se limita el volumen de esos mercados de derivados?

Lo primero es que un contrato de futuro lo pueden firmar dos personas en modo privado. Ellos pueden firmar un documento para que dentro de un tiempo y cuando llegue el momento liquidan las diferencias y ya está. De todos modos, ese ejemplo es de una posición equilibrada, y por tanto no incide en el mercado de contado. Cualquiera puede crear un mercado de futuros, o apuestas, si lo único que se necesita es liquidar según los precios de un indicador externo. Incluso pueden funcionar con comisiones por debajo de los mercados de contado, ya que las exigencias de gestión son muy inferiores. Si hay equilibrio entre compradores y vendedores no hay problema. Pero cuando hay desequilibrio, el que organiza el mercado (llamado creador de mercado) debe realizar operaciones reales en mercado, para que ese desequilibrio no genere riesgos en la gestión de derivados. Ahí es cuando comienzan los problemas… la manipulación del mercado de contado.

Es por ello que los mercados de derivados deberían estar regulados con una legislación mucho más exigente, ya que algunos están supervisados por una comisión nacional, pero también los hay no regulados. En el momento en que un intermediario financiero, por ejemplo un banco, te permite vender un valor sin tenerlo (a través de un CFD), en realidad podríamos decir que éste está ofreciendo un mercado sintético paralelo para sus clientes, y el propio banco ya se encarga de cubrir sus riesgos internamente con sofisticadas aplicaciones, pero la realidad es que con la intermediación del banco se está gestionando un mercado con sus clientes. Por ejemplo, si un cliente compra y otro vende el mismo contrato derivado, el banco no necesita realizar coberturas de riesgo. Todo queda en el propio banco y no hay operaciones transmitidas al mercado real. Pero sí, si ocurre lo contrario.

A esto hay que añadir que un operador financiero puede permitir a los clientes operar con apalancamientos de varias veces (en Estados Unidos es típico operar en cuatro veces el valor de la cartera, por unos simples y módicos intereses, siempre que la posición no concentre demasiado riesgo). Esta forma de operar multiplica al apalancamiento del propio mercado. Si es de 8 veces, pues ya estamos en 32 veces.

Con esto quiero decir que el apalancamiento y la regulación de los mercados derivados no es tan fácil de abordar. Sin embargo, parece necesario. No se puede permitir que unos pocos manejen a su antojo la economías de las empresas, de los países, y también de los ciudadanos, por meras intenciones de enriquecimiento o manipulación. Pienso que hemos llegado a una  situación en que los mercados derivados manejan cifras nominales demasiado elevadas. ¿Imaginas que eres jugador de Poker y juegas partidas con rondas de X euros de media… y de repente te enteras de que detrás de tí hay dos personas, una que apuesta a tu favor y otra en tu contra, en cifras que multiplican en varias veces tu apuesta? Al final es muy probable que tu juego pueda verse alterado o manipulado, ya que no juegas para ti, sino para otro.

¿Y entonces… Qué es lo bueno de los mercados de derivados?

Introducen velocidad de respuesta a los mercados de contado, ofrecen información de tendencia cuando los mercados están cerrados, permiten apalancar carteras ligeramente (si es ligeramente no creo que sea malo) y también definir estrategias complejas de inversión y de aseguramiento.

Lo único es que su efecto debe limitarse. Cuando estos mercados alcanzan un volumen muy elevado comparado con las cifras nominales de contado comienza la manipulación… y ya estamos ahí,  hace falta un control  para que no alcancen mucho valor relativo, y así no será necesario tener que intervenirlos, como hacen ahora España, Bélgica, Francia e Italia.

Ni siquiera existe un indicador informativo que refleje el número de veces que los mercados de futuros movilizan en capitalización de contado, para comparar los mercados y conocer el riesgo que tenemos para esa manipulación. No es fácil, debido al complejo entramado de mercados de derivados que tenemos ahora, pero ni siquiera se ha intentado.

¿Y en las apuestas deportivas?

En el caso de las apuestas ocurre algo similar. Si el dinero que se maneja es muy superior al relacionado con ese evento, entonces llega la manipulación. Un jugador puede que falle un gol, o un portero dejárselo colar, y con ello ganar más que su salario anual, ocurriendo a veces que ni siquiera su equipo sale perjudicado en ello. Cuando la suma de dinero que se maneja en las apuestas es desorbitadamente mayor que las cifras que maneja para el partido, la manipulación está servida. La única forma de evitar esto debe ser poniendo techos (siempre relativos) al dinero que se mueve en mercados paralelos, pero la tendencia va en sentido opuesto. Ya veremos hasta dónde llegamos. De momento, en los mercados de valores ya tenemos triples y hasta cuádruples horas brujas, cada cierto tiempo, pero todavía vendrán más, y casi seguro que se podrán originar en cualquier momento.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Crisis en la UE, Uncategorized

4 comentarios en “Los mercados de derivados y la prohibición de posiciones bajistas.”

  1. Saul Says:

    Aunque no este de acuerdo completamente con lo comentado en el artículo, sí que creo que una regulación debería de darse en el mercado de derivados. Y principalmente me refiero a los participantes en el mercado de derivados.
    Hoy en día cualquier broker publicita sus cfd,s, warrants, etc… como instrumentos baratos y con grandes posibilidades de beneficio; esto hace que inversores poco cualificados entren en un mercado que debería estar vetado para profesionales únicamente; lo que lleva a estos inversores poco cualificados a perder grandes cantidades de dinero y las entidades que los comercializan ganan abundantes beneficios a costa de ellos.
    Por eso apoyo una regulación, pero no del mercado, sino de quienes puedan acceder a él.

  2. molusco Says:

    Hola Saúl, gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo respecto a esa otra visión por la que los mercados deberían ser objeto de control, pues aparte de la sensibilidad de los mercados para ser manipulados, que era lo que comentaba en el post, existe este otro inconveniente que tú comentas, y que no serán muy distintos a las propias consecuencias de la ludopatía sobre personas que asisten a un casino de forma asidua y con progresividad en las apuestas. Estoy de acuerdo en que si no conoces los riesgos del mercado no deberías acceder a ellos. La directiva Mifid quizá se queda corta.

    Aprovecho también para comentar que soy gran defensor de los mercados bursátiles, su objeto de facilitar financiación a las empresas para su creación, crecimiento, operaciones corporativas, tomas de control… e incluso por las exigencias de publicación de información o transparencia por el hecho de ser cotizadas, desde mi punto de vista, son todo ventajas para la actividad económica de un país.

    Pero… ¿Y los mercados de derivados? Los que conocemos un poco sobre ellos sabemos la funcionalidad y versatilidad que ofrecen en aseguramiento y estrategias de inversión. Si con ellos se consigue financiación adicional, pues estupendo.. Pero en la realidad, de todo el dinero que mueven… ¿Cuánto de éste se usa como tal? ¿No es una forma de ofrecer a los clientes un reto para que pongan a prueba su sabiduría y oportunismo (sobre todo esto último) para que ellos ganen dinero con la intermediación?… Como en botica, hay de todo, pero cuidado con eso de la intermediación, que los únicos que siempre si, ganan dinero, son los brokers, los mercados, y los creadores de mercados sintéticos.

    Por otra parte Saúl, me gustaría conocer alguna de las cosas que dices que no compartes, aunque sólo si te apetece comentarlas. Muchas gracias y un saludo.

  3. Angel Says:

    Hola Alberto.

    Hay un modo simple de evitar ese volumen tan grande que indicas respecto a los volúmenes reales de los subyacentes, y así evitar tanta especulación sobre los mercados: PROHIBIR A LOS CREADORES DE MERCADO.
    Que sean simplemente uno contra otro en los futuros, mera apuesta. Y si no hay contrario, pues no hay apuesta. Si eliminamos y prohibimos al banco que compra el subyacente para cubrirse de un futuro que ofrece o de un call que emite, eliminamos el volumen excesivo.

    Apuestas de futuros solo persona física contra persona física. No contra un banco con las posiciones cubiertas.

  4. molusco Says:

    Estoy de acuerdo Angel, pues aunque las posiciones no cubiertas de los creadores son transmitidas al mercado de derivados, lo cierto es que éstos facilitan demasiado las cosas. Creo que sería una forma eficaz de reducir peso especulativo.

    En todo caso, yo pienso que también debería haber un control del volumen de los mercados de derivados, porque antes o después acabarán movilizando volúmenes superiores a los subyacentes. Aparte de la propia evolución en sí, los gastos de liquidación y gestión de los contratos de futuros o CFDs son más económicos, por naturaleza, que los de valores en bolsa, ya que éstos otros conllevan custodia, derechos diversos, asistencia a juntas, voto, liquidación del dividendo, ampliaciones… por comparar un ejemplo en un supuesto de acciones. Es otro motivo de la peligrosidad de estos mercados y su facilidad para la manipulación.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: