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El negocio del alquiler de vehículos y la estrategia de los pequeños servicios añadidos.

diciembre 21, 2013

Hace unos 20 años trabajaba en el departamento de sistemas de una sociedad de valores, es decir, una empresa dedicada a intermediación financiera y de bolsa. Recuerdo de un proveedor informático que trabajaba muy bien, estábamos muy contentos, aunque lo más destacado era la habilidad de dos técnicos que venían a configurar y poner en marcha las nuevas instalaciones, casi siempre bastante críticas por tratarse de sistemas  en tiempo real de contratación o enrutamiento de órdenes, y que no podían fallar. Eran además, aquellos primeros años de mercado continuo y también de lanzamiento de nuevos mercados, como los de opciones y futuros. El momento también coincidía con cambios de arquitectura desde grandes sistemas informáticos centralizados en favor del modelo cliente-servidor, que llenaba las oficinas de nuevas redes de pc´s.

Cada vez que venían a hacer algún trabajo aprovechábamos para pasarles largas listas de chapucillas que tenían que arreglar, relacionadas con ordenadores, sistemas o comunicaciones, pero no eran trabajos previstos para la visita sino simplemente “añadidos”. Eran tan buenos arreglando cualquier cosa, que por desgracia para ellos, siempre le caía una buena lista para resolver. Ellos lo llamaban “poyaques” (po ya que estás aquí, arregla esto, y lo otro…). Muchas veces, el tiempo dedicado a estos menesteres era muy superior al de la instalaciones o configuración para lo que habían venido. Es decir, se trataba de una relación de servicio de alto valor añadido, pero distorsionada por la gestión de esos pequeños trabajos. Esto era habitual en el mantenimiento de sistemas, tanto de hard, soft o comunicaciones.

Recuerdo que la empresa se llamaba Ipsa, y los técnicos, Tomás y Julio, aunque les he perdido la pista. No sé a qué se dedican ahora aunque seguro será en algo interesante, pues ambos dos eran grandes profesionales.

Los pequeños trabajos indeseados pueden distorsionar las relaciones comerciales, pero en otros casos pueden ser objeto de estrategia de negocio… fijáos lo que pasa en las nuevas compañías de alquiler de vehículos, las low cost, que, como en las aerolíneas, se están imponiendo a las tradicionales, y basan su negocio en sus ingresos por pequeños servicios añadidos, algo similar a esos pequeños trabajos indeseados a que nos referíamos antes.

Mi hermano me dijo hoy que había alquilado un Opel Corsa, de esos pequeñitos pero nuevos y bonitos, por cuatro días al precio de 4 euros al día. Hace unas semanas fui yo quién reservé  y alquilé a un primo brasileño un vehículo por 10 días, se trataba de un Volkswagen Golf por algo así como 11 euros diarios, pero fue en fechas de Navidad, que es la temporada más alta. Sin embargo en ambos casos, que conozco con detalle, pues resultó que no pagaron las cifras presupuestadas sino varios múltiplos de éstas, como consecuencia de los detalles, en concreto:

  • El seguro complementario de retrovisores y lunas, que valía lo mismo que el alquiler, para ese periodo.
  • Alquiler de un Tom Tom, que valía el 70 % del alquiler del coche.
  • Alquiler de una sillita de niño, que costaba el 50 % del alquiler del coche.
  • El suplemento por alquilar con el depósito Lleno-Lleno, en lugar del de  Lleno-vacío, que es mejor, ya que la agencia gana con la venta de combustible, también con el residual que siempre queda en el depósito, pero sobre todo con la ausencia de check-out, que obliga a la presencia de un empleado y posibles colas en la entrega, esto significa que se pueden permitir precios mucho más bajos de tarifa.
  • Suplemento por horario de entrega, aunque la verdad nada que objetar en esto… las firmas low cost están ofreciendo amplias franjas de horario.
  • Suplemento por coche automático… A ver, con relación a esto: ¡Pero si los  coches valen casi lo mismo en el mercado! ¿Cómo te pueden cobrar un 50 % más por ser automático si ni siquiera el mantenimiento de esos coches es más caro?
  • Cambio de coche a otro segmento superior… esto es algo típico. En nuestro caso, lo que empezó siendo un Volkswagen Golf acabó siendo un Opel Zafira.

Si comparas precios y valor de las cosas no salen las cuentas. Es más, mejor no intentes calcular porcentajes porque es todo tan inaudito que llegas a pensar que estos del rent a car son extraterrestres. ¿Que un seguro de lunas y retrovisores te cueste lo mismo que el alquiler completo del coche? Pero si el seguro importante ya está incluido con aquella maravillosa oferta. Por otra parte, si un coche cuesta 18.000 euros, y una sillita de niño cuesta 600, que te cobren casi lo mismo por una cosa que por otra ¿No parece rocambolesco? ¿Dónde está, por tanto, la rentabilidad de las compañías Rent a Car? Pues está claro: “En los detalles opcionales”. Ya que estás allí  ¿Cómo no vas a contratar todas esas otras cosas?

Esto tiene similitud con lo que pasa con Ryanair y semejantes, pero con los coches la cosa llega a extremos.

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España debe ser rescatada… pero no por Europa.

septiembre 10, 2013

Europa es la referencia internacional, es el ideal, la esencia de la social-democracia, ese sistema que se fundamenta en la generalización de la clase media, con claro objetivo hacia el estado del bienestar, donde convive la seguridad, la cultura, el tiempo libre, la educación, la sanidad, los derechos de los trabajadores, la democracia, la voz y el voto, la estabilidad económica, esa que permite el equilibrio de las familias en los ingresos, el consumo y el ahorro. La de los privilegios para desafortunados y la del mimo especial para la gente mayor, con todo tipo de garantías para una digna tercera edad ¿Se puede pedir más?

Esta noche, en la entrevista en televisión por La 1, parecía que Rajoy venía con la lección bien aprendida. Manejaba cifras y porcentajes para que fueran entendidos por el más mundano. Justificaba como ninguno la necesidad de afrontar la situación de no gastar más de lo que se gana. Parecía, incluso, que tenía razón en todo lo que decía, como es habitual en estas fórmulas sintéticas de política y televisión.

Pero hubo una pregunta clave de la que no salió demasiado airoso. ¿Y de dónde vendrá el crecimiento?… entonces dijo que había dos cosas, por un lado la reforma laboral, esa que iba a ser solución de todos los males y que ya incluía nuevas modalidades de EREs por los cuales no se despedía a todos los empleados, sino que se compaginaban con reducciones laborales transitorias. Y también habló del otro motivo, que era mejorar la competitividad, sobre lo que no explicó absolutamente nada.

Hollande sigue la misma línea. Reducciones en sanidad, también recortes de y para los funcionarios, incrementos en los impuestos… y extrema irritación para aquellos que le han votado, lógicamente. Es claro que Francia sigue la línea decadente de los países periféricos, y también es claro que la contundencia del BCE sobre que el Euro no tiene discusión, y que ese organismo será  defensor suficiente para cualquier ente que quiera atacar o especular sobre dicha moneda, pues ni con esas queda clara la continuidad de la  moneda, ni la del propio continente, al menos esta es mi opinión.

Europa representa la esencia de la democracia social, pero es indiscutible que hay una Europa que congenia con la productividad, la colaboración, la responsabilidad y la correspondencia, y otra con el aprovechamiento, con la comodidad, la obsesión por el derecho adquirido, y por tanto, con la improductividad. Es la del espíritu latino, ese que no conecta con el  maravilloso y mencionado sistema de gestión y gobierno.

Para postre, tanto España como Francia, como cualquier otro país periférico, o pig, siguen infravalorando que la crisis que vive el planeta, y en especial Europa, está influenciada no sólo por las hipotecas subprime, los mercados apalancados y la burbuja inmobiliaria. Hay otra cosa en pleno sincronismo que exige que los países orienten sus sistemas productivos a aquellos sectores en los que podrán competir alguna vez y en un futuro. Es la globalización económica, que ha irrumpido con tanta fuerza y se está consolidando en tiempo récord.

No todos los países son igual de eficientes para desarrollar un aparato industrial pero sí pueden ser eficientes para encontrar un hueco en este mundo global, en función de sus cualidades y peculiaridades, siempre bajo ambiciosos planes estratégicos. De esto no se habla ni en España, ni en Francia, ni en Grecia, parece que esto no es cosa del siglo XXI.

Rajoy no tiene planes estratégicos. Tampoco tiene sectores preferentes. Hollande tampoco. Sólo tenemos austeridad por impuestos, austeridad por recortes, y sobre todo… ahí es donde podría estar la clave y la confusión: en el mantenimiento de sistemas de educación, de sanidad, de proteccionismos para la inmovilización, y mecanismos para la ansiada social-democracia, que en los países periféricos, por su idiosincrasia o por lo que sea, ya han demostrado que no funcionan.

Todo el mundo debe tener sanidad, claro que sí, pero con los 120 euros que se gasta por cada ciudadano y mes en los sistemas públicos españoles se puede hacer muchísimo más de lo que se hace en estos momentos.

También soy absolutamente partidario de que todo el mundo tenga educación, pero con los 7.000 euros anuales que gasta cada estudiante en los sistemas públicos de España se puede hacer muchísimo más de lo que se hace hoy.

La social-democracia es el mejor sistema para Alemania, Holanda, Dinamarca y los países escandinavos, pero no es el mejor sistema para cualquier país y para cualquier cultura. En España ya sabemos que no somos capaces de poner en marcha un aparato productivo. No sabemos orientarnos al cliente, ni tampoco al alumno ni al paciente. Sabemos que no podemos competir ni siquiera con el dumping social que supone los ridículos salarios y los espantosos porcentajes de desempleo que conviven aquí. España, por desgracia, está en la ruina más absoluta… y precisa de nuevas ideas, que Rajoy no está dispuesto a aportar.

Pero el responsable no sólo es Rajoy, pues Europa podría no ser la más indicada para rescatar. Es la precursora de un sistema que llega a España sólo en forma de solidaridad improductiva, es decir,  la que le está llevando a la ruina. En tiempo atrás España consiguió riqueza, aunque a base de transformar y vender territorio, pero por mucho que nos pese España es capaz de bastante poco y debe ser rescatada… El mejor candidato para el rescate de España está al otro lado del Atlántico, el que, por desgracia, tiene menos clase media, menos bienestar, menos seguridad, menos cultura, menos tiempo libre, menos educación, menos sanidad, y menos derechos… pero al menos, los salarios y las tasas de desempleo no llegarán a ser tan vergonzosos como los que tenemos en estos momentos. al menos España podría tener una posibilidad para sobrevivir, pues la  pena es ver cómo este paraíso natural, turístico, histórico y gastronómico sigue sufriendo esta extrema calamidad, inconcebible desde cualquier lugar del planeta.

Ese gran valor que España podría explotar… y exportar.

enero 22, 2013

Me he decidido a escribir este post después de leer “O la banca es intervenida o seis millones de parados”, artículo de Carlos Sánchez, director adjunto de El Confidencial, http://goo.gl/DCXUX. En él se expresa que España está una situación delicada, siendo probable y hasta conveniente que sea intervenida.

El título de ese buen post es impactante, ya que plantea el dilema de un rescate rápido, cuanto antes mejor, o una consecuencia en incremento del paro, todavía más. En lógica la intervención vendría del FMI o de un mecanismo de rescate de la UE. Por muy mala imagen internacional que podamos proyectar de país incapaz e insolvente, aún así será lo mejor para España.

El post presenta una extensa introducción de errores y aciertos en devaluaciones históricas y cambio en la divisa, y sobre los recursos que posee un país que puede contar con esa decisión, a diferencia de España. Desde mi punto de vista pienso que no hay nada mejor que una moneda única, y mucho más para un mundo ya globalizado económicamente, en donde hasta el propio consumidor final ya compra fácil y directamente en otros mercados a través de internet, pero esta unificación es sólo para países de clase A. Nada de unificación para el resto de países, entre ellos España, por lo problemas de los que estamos siendo testigos.

España está muy enferma. El PP, a diferencia del anterior gobierno, ha dejado evidencias de que quiere cambiar cosas. Me atrevería decir que hemos pasado del nivel 1 al 10 en cambios, y multiplicar en 10 veces no está mal… pero yo creo que hay que llegar hasta el 100, y con este ritmo estamos lejos. Las claves de lo que necesita este país son evidentes, pero la forma de abordarlas no es tan clara. Creo, sobre todo, que falta identificar aquellos sectores en los que España será capaz de competir en un este mundo ya globalizado, aunque yo creo que ello debe ir acompañado de alguna otra medida adicional:

1) Que los inmuebles alcancen suelo, cuanto antes. En el grupo de tertulia económica “El Gabinete” lo venimos comentando desde el año 2008. Estamos en el 2012 y ahora hay una reforma financiera con buenas intenciones, e incluso una propuesta recién anunciada por el gobierno para un banco malo al estilo alemán para suelo inmobiliario, pero ni siquiera esto es suficiente. Es necesario algo más de agresividad. Cuando los inmuebles alcancen mínimos el crédito reaparecerá de forma natural, por la evidente reducción del riesgo asociado éste.

2) Recortar gasto administrativo, pero sobre todo para un importante cambio en la gestión. Hasta Krugman dice ahora que no es viable el exceso de austeridad, pretendido y perseguido principalmente por Merkel. No me gusta ese economista, pero en esto tiene razón. Desde mi punto de vista creo que no sólo se trata de equilibrar el presupuesto sino de promover un cambio para que tanto lo público como lo privado sean eficientes y productivos, y para ello hay que empezar por la Administración. Con el copago o sin él, con un poco más o menos de impuestos, o con más alumnos o menos por aula, no es suficiente. Es necesario un planteamiento nuevo, que permitar orientar los servicios al ciudadano, al buen trabajo y a la productividad, en lugar de orientarse al horario, al funcionario y a sus derechos. Incluso evitar ese igualitarismo que está convirtiendo a España en conformista, y miserable.

El resultado es lo que tenemos ahora: obsesión por los horarios, las vacaciones y los moscosos. Ejército de calientasillas. Despreocupación empresarial por la calidad y el buen servicio. Creo que la reforma debe pasar por un periodo provisional de privatización de todos los servicios de la Administratición (educación, sanidad…), al menos hasta que España recupere un valor digno en el planeta, aunque manteniendo servicios gratuitos para todos los ciudadanos. De esa forma incorporaremos competencia, y con ella  producitividad.

El dinero que nos gastamos per cápita en esos deficientes servicios podrían ser reconvertidos en asignaciones unitarias a modo de cheque-educación, cheque-sanidad… para  servicios más eficientes, y con menos gasto. Es muy fácil encontrar ejemplos prácticos de buena gestión comparados con la realidad improductiva que nos rodea.

3) Adaptar el sistema productivo al mundo globalizado, es decir, identificar aquellos sectores económicos en los que España puede aportar valor añadido a los ciudadanos del mundo, y orientarnos económicamente a esos sectores. Para mí es claro que España es paradigma en “Trabajar para vivir”, dispone de clima, entorno natural, arquitectura histórica, costa, playas, gastronomía, productos de origen y también de industria agroalimentaria, tradiciones, fiestas… pero sobre todo filosofía de vida, motivo por el  que somos envidia del mundo. A diferencia del resto del planeta,  de lo que sabemos es de vivir, y tanto esto como el patrimonio natural tiene mucho más valor económico que las reservas de petróleo de Arabia Saudí.

Algún día deberíamos darnos cuenta de ese potencial y aprender a explotarlo. Si cerramos los comercios, por estar orientados al empleado y no al cliente… si mantenemos sucios los establecimientos, urinarios y espacios públicos… si no recuperamos la simpatía… si no sabemos escuchar al cliente ni atenderle correctamente, con humildad y profesionalidad… si ni siquiera contamos con un soporte jurídico que permita a un extranjero comprarse un inmueble con cierta garantía… pues estamos perdidos. Si supiéramos hacer esto podríamos convertir a España en paraíso del mundo, y no hay mejor concepto que ese para explotar y exportar.

Sin ir más lejos, hoy estuve comiendo en un Ginos, ese restaurante del Grupo Vips (uno de los más importantes de España según economía del sector y muy presente en las plazas turísticas). A mis niños les encanta por esos lápices de colores y esos papeles que les dan para pintar, también globos y otros tantos detalles que ofrece el restaurante para los niños. Sin embargo… hay poquísimas tronas (sólo 2 entre 180 de capacidad), estaban ocupadas a pesar de llegar muy pronto. No tienen cubiertos de tamaño pequeño, o intermedio. En el baño no hay cambiadores. Y el servicio es despreocupado… y lento. Es un simple ejemplo personal, y de hoy… en España no sabemos nada de servicios. Una pena de restaurante que, sin ser ninguna referencia del buen comer (porque no es su visión), sí podría combinar su bonita ubicación y vistas al puerto de Alicante con un servicio, al menos digno.

Explotar esos recursos en España podría ser compatible con exportar desde algunas industrias. Son pocas pero es necesaria la identificación, para dedicarnos a ellas. La autarquía ya no vale para este mundo globalizado.

Añadiría otro punto relacionado con la mejora del espíritu emprendedor, tan necesario en este país, pero no es fácil de cambiar de un día para otro, requiere nuevos enfoques desde los niveles medios de educación hasta los más altos de la enseñanza universitaria. Es por ello que, siendo tan importante no me atrevo a poner en negrita ni como punto 4. Es para el largo plazo.

Nada de todo esto se está haciendo correctamente con lo que me huele, como dice el autor del post, Carlos Sánchez, que España acabará siendo un reducto rescatado e intervenido, como los países de tercera división.

El cheque sanidad.

octubre 9, 2012

Con las declaraciones de De Guindos sobre Sanidad en copago progresivo, independientemente que hayan sido intencionadas o no, se destapa la caja de los truenos. Ahora por todas partes hay reflexiones, tertulias y descalificaciones.

Todos somos conscientes de que el estado del bienestar no es sostenible, y lo será todavía menos si dura mucho este periodo de transición a la plena globalización, que exige a los países ser productivos, o como poco, competitivos. El estado del bienestar y la productividad en un país como España, ya todos sabemos, son incompatibles. Y esa productividad es necesaria para sobrevivir en este nuevo y salvaje mundo competitivo, en donde unos países destacados compiten con productividad y los otros con bajos salarios o pocos derechos (España, como buen ejemplo)

Pero lo que más sorprende a los contertulios es escucharles: “… es que la sanidad española es muy buena”, “Tenemos una sanidad eficiente”, “Gastamos menos que otros países europeos y damos tanto o más que ellos…”

¡Falacias!

La sanidad española es muy deficiente, vanagloriada por aquellos que no conocieron algo diferente, especialmente en otros países. Es un desastre. Es un sistema que no está orientado al paciente, sino al funcionario, que con su baja productividad y deficiente calidad de servicio ofrece una atención pésima, retribuye a sus profesionales sanitarios con salarios por debajo de cualquier país desarrollado o en vías de desarrollo.

Pongamos algunos ejemplos de este horrible servicio:

  • Si tienes un cáncer da igual, las pruebas de diagnóstico siguen su lento e ineficiente ritmo de la desesperación.
  • El promedio de tiempo de atención pediátrica no supera los seis minutos. Los tiempos del médico de cabecera evidencian gran desprecio  al paciente.
  • Las mujeres no tienen ginecólogo. Eso es muy distinto a que algún día y con 9 meses de demora consigan una visita a ese especialista.
  • El centro de salud de tu hijo no te descuelga el teléfono ni para la cita de vacunación.
  • Si tienes que ir al oftalmólogo, pierdes el tiempo y una visita (tanto tú como el médico de cabecera) para luego esperar 10 meses a que te atiendan.
  • Los médicos ganan poco, solo les llegan regalos o alegrías de parte de las farmacéuticas. No hay país comparable en salarios de médicos o profesionales de cierto nivel… Y en España hay buenos médicos, aunque el sistema les impida demostrar su profesionalidad y excelencia.
  • El trato al  paciente es cada vez peor. Por ejemplo, si tu niño nace fin de semana, no hay matronas. El sistema no está orientado al paciente sino al funcionario. Los procedimientos no funcionan… y no hay nada ni nadie que  trabaje para mejorarlos.

Y lo peor… esta mediocre sanidad, tan universal y vanagloriada por todos, ha impedido el desarrollo de una industria sanitaria privada lo suficientemente digna, quedando relegada a excepciones puntuales en grandes ciudades.

En la sanidad pública gastamos 1.500 euros por ciudadano y año. Si descontamos una parte para investigación y otra para gasto farmacéutico de las enfermedades graves todavía nos quedan algo más de 1.000 euros/año, que permitirían gestionar una sanidad eficiente y de calidad. Hay muchas experiencias de calidad conocidas con cifras inferiores.

El cheque sanidad sería una sanidad universal, para todo el mundo, para el que paga impuestos y para el que cobra de los impuestos, incluso para el que no paga ni cobra. Toda persona física recibiría esa dotación, sólo reembolsable en servicios sanitarios, que deberían ser gestionados a través de una industria intermedia de seguros, hospitales y centros de salud. Todavía sobraría dinero para la factura farmacéutica, mucho más dinero que el que gastamos hoy en este deficiente y desmotivador servicio.

Pero las declaraciones de De Guindos podrían proceder de una provocación premeditada, parece que tiene poco sentido involucrar a los ciudadanos de rentas altas para librar de un copago de una sanidad que no usa ¿?

Servicios “made in spain” – PARTE 2: Las farmacias

julio 11, 2012

A propósito de las protestas de los farmacéuticos con motivo de que las administraciones no les pagan, con toda razón, se están publicando reacciones de todo tipo en todos los medios… http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/3300805/08/11/Los-farmaceuticos-alertan-sobre-las-consecuencias-del-retraso-en-los-pagos.html

Quisiera aprovechar para que esta revuelta pueda servir para una reflexión sobre las farmacias españolas, y mejorar el servicio, que es claramente abusivo, monopolizador, y tercermundista.

Me refiero a estos 8 pecados capitales:

  1. Que de una vez por todas, las tengamos abiertas 24 horas, en detrimento de esos bunkers, de guardia, en el que damos la imagen de país en guerra, y donde los servicios de información ni siquiera te aclaran si la farmacia de guardia es para hoy, o  es para mañana. Ni siquiera en Internet.
  1. Que te ofrezcan el ticket sin tener que pedirlo. Esto no ocurre en toda España por igual, pero hay muchas, muchísimas farmacias, probablemente mucho más de la mitad, que todavía no dan ticket (incluso te ponen mala cara si lo pides).
  1. Que haya stock… y que dejen de presumir del sistema logístico. Te das cuenta sobre todo cuando tienes niños, que te toca recorrerte varias farmacias, pues los stocks son demasiado escasos. La logística de mañana a tarde, o sobre día siguiente no vale, a no ser que te conformes con un este tercermundismo farmacéutico. El problema es que el sistema farmacéutico está demasiado atomizado y gestionado por una legislación de carácter monopolista y dictatorial. Si las farmacias fueran grandes y en menor número no ocurrirían estas cosas. Serían productivas y efectivas.
  1. Que las farmacias abran los domingos, que hay suficientes clientes en esos días para rentabilizar el negocio. Que el que trabaja en el restaurante o en el cine también lo hace los domingos. Es el mismo problema de siempre, como son pequeñitas, familiares… y con la filosofía empresarial de “La mercería de la abuelita”, pues eso, no da para el buen servicio al cliente. En cuanto a esto opino lo mismo para centros comerciales, áreas turísticas, y todo aquel lugar donde el cliente agradezca su apertura.
  1. Entrega a domicilio…¿Por qué nuestra tercermundista legislación no permite este servicio? Si hay otros países donde es perfectamente válido y generalizado.
  1. Que los precios entre las baratas y las caras no se relacionen por lo geométrico. Es un insulto la diferencia de precios que hay entre unas farmacias y otras, dando éstas el mismo servicio. De hecho, las que peor servicio dan, suelen ser las más caras.
  1. Incluso que los dependientes sean más simpáticos, que para eso es el sector del comercio que más paga a sus empleados, de forma indiscutible. ¿Por qué ahora somos tan antipáticos y poco serviciales?
  1. A todo esto, hay que señalar que el propietario de una tienda-farmacia es el que más beneficio y patrimonio genera de entre todos los sectores comerciales y tiendas con el que se puedan comparar, gracias a ese proteccionismo monopolista.

Por una vez, tengamos farmacias profesionales, administradas por empresas bien gestionadas y productivas, que puedan ofrecer buenos servicios a los clientes.

Países como Brasil, Colombia, Estados Unidos, Mexico, Hong Kong, Japón, Malasia, Tailandia… y un largo etcétera, disfrutan de todos estos servicios de forma plena ¿Por qué en España nos conformamos con este régimen tercermundista? … si deberíamos ser modelo en servicios de todo el planeta, ya que sin duda somos el país más turístico del mundo.

Mis mejores deseos 2012 para Rajoy.

enero 1, 2012

En especial, para que no sea “un rajao”.

España está viviendo una grave crisis económica, mucho mayor que la que sufre el resto del mundo. El mayor índice de paro del mundo y los míseros salarios con los que funciona el país son suficientemente reveladores. Es innecesario entrar en más detalle. El efecto inmobiliario está siendo devastador dada nuestra exposición a este sector. Todo se inició por unos tipos bajos  prolongados hasta el absurdo, que auspició una gran inflación de estos activos, con efectos multiplicados por  aquellas ya famosas malas prácticas financieras. Pero en cualquier caso, el elemento básico y catalizador de esta hecatombe ha sido de forma clara, la evolución y diferencia de valor de los activos inmobiliarios, que han acabado con el crédito, sus avales y el exceso de endeudamiento, fundamentalmente privado…  y en consecuencia con toda actividad económica.

Pero aún así siendo España el indiscutible país más inmobiliario del mundo  y por tanto más sensible a los efectos de esta crisis, el problema que ataca a este país desde mi punto de vista no procede de lo inmobiliario, ni de la la crisis financiera, ni la del crédito, ni siquiera del euro o del endeudamiento del país o de los otros de la zona euro… da igual cómo queramos llamarlo ya que todo está relacionado,  pero estos no son los verdaderos problemas que se presentan en nuestro país. Por cierto, a propósito del endeudamiento hay que decir que en España hay respaldo patrimonial. Aquí no suele ocurrir como en otros países, que gastan el dinero antes de tenerlo, así como tampoco tenemos ese espíritu de riesgo asociado a la inversión o a la actividad empresarial, como en países anglosajones y americanos, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

El verdadero problema de España es  la falta de capacidad para hacer las cosas correctamente. Es decir, la falta de competencia, la improductividad, la inoperancia alcanzada por una sociedad marcada por sistemas de gobierno basados en el subsidio de los inactivos, y de un falso estado del bienestar para afrontar este periodo de transición, que con el paso de los siglos será uno de los hitos económicos más importantes en la historia de la humanidad: la globalización económica.

Ayer, por ejemplo, compré unas patatas chilenas en una frutería. Estaban riquísimas. También compré otras gallegas, ya que me encanta comparar, y es verdad que para algún plato o preparativo son mejores unas u otras, pero lo cierto es que las chilenas eran mucho más baratas. Y en concreto al horno, estaban mejores las chilenas que las gallegas. En todo caso es un mal ejemplo, pues tanto los productos de origen como la industria alimentaria española son de primer nivel, y deberíamos hacer para que lo siga siendo.

España debe aprender a competir en el mundo global. Debe mejorar en producto, en calidad, en productividad y en servicio al cliente. Pero para ello debe saber identificar los sectores en los que realmente puede o podrá competir. Creo que es la madre de las batallas en esta crisis económica. Esa es la causa del paro inaudito de este país… y también de que los salarios del personal cualificado sean los peores del mundo. Hasta Burundi, en la África central, nos supera en salarios de personal cualificado, llegando España al absurdo de que el subsidio en nuestro país, es decir, el salario de no trabajar es mayor que el salario de trabajar en un mismo puesto. ¿Cómo vamos a mejorar el paro si los parados ponen como condición seguir cobrando el paro para cobrar en B en su nuevo trabajo?

Es por esto que dejo escritos  mis deseos para 2012, dirigidos especialmente a nuestro nuevo dirigente Rajoy, ya que por los últimos comentarios e intenciones publicadas en los medios, tenemos un grave riesgo de Rajoy acabe siendo “un rajao”. Creo que hace falta tomar muchas medidas, pero voy simplemente a enumerar algunas, a modo de ejemplo:

  • Educación y Sanidad: Lo importante no es que sea pública o privada. Lo importante es que funcione, que cubra a la totalidad de la población, con presupuesto coherente y con servicios de calidad, para cumplir unos determinados objetivos. La educación pública ha demostrado ineptitud, y la sanidad pública gran despilfarro. Mi propuesta es el Cheque Educación y el Cheque Sanidad, es decir, que todos los ciudadanos dispongan de un presupuesto unitario (no superior al actual) y que ellos decidan en qué centros o qué aseguradoras pueden ofrecerles mejores servicios, que con un amplio diferencial serán mejores a los desastrosos que tenemos ahora. Sólo hay que comparar cifras y servicios, cosa que parece que nadie quiere intentar en este país.
  • Contratación laboral: Lo importante en ello debe ser el cliente final. Si éste exige contratos parciales y horarios extraordinarios, debe haber solución, tanto para empresarios como para los trabajadores. El contrato único es la mejor opción, pero con la oportuna flexibilidad para que de una vez tengamos recursos jurídicos orientados al cliente y al buen servicio.
  • Con relación a despidos, y a subsidios: España debe cambiar su paradigma, basta de dar dinero para promover el inmovilismo. Para comer sí, pero no para inmovilizar a las personas y para potenciar la economía sumergida, ni para condicionar el “no” al trabajo. Es inaudito que el mercado laboral esté pagando menos que el paro en los mismos puestos. Hacen falta fórmulas del tipo fondo austríaco, o mejor… fondo brasileño de garantía salarial, es decir, dinero para la movilidad,  para el que rinde, para el que aporta producción y productividad. Basta de lo contrario, de proteger al inmóvil, porque cometemos el error del principio de Heisemberg: cambiamos el comportamiento y la forma de actuar de las personas, con lo que nos encontramos con lo contrario de lo que buscábamos. Los rumores e intenciones en los pocos días que lleva el PP en el gobierno parece que van orientados al despido de 33 días… en lugar de 45, que es exactamente más de lo mismo. Hace falta una revolución, lógicamente no apta para un “rajao”.
  • Horarios comerciales: El cliente siempre tiene razón. Basta de servicios orientados al empleado. Debemos aprender de una vez que si no nos orientamos al cliente seremos superados por cualquier otro país, cualquier otro lugar del planeta. Un turista que nos visita no va a aceptar que los horarios comerciales estén adaptados a la idiosincrasia del trabajador, y no a la necesidad de ese cliente. No volverán. Destacamos por horarios de cierre en los mediodías, domingos y festivos cerrados, noches comerciales inexistentes para el comercio turístico. Basta de proteger el negocio familiar, si éste no tiene capacidad para orientarse al cliente. Madrid ha dado un paso importante que el resto debería asumir. No es un ataque… es sólo una defensa de las amenazas que proceden del exterior. España es el país más turístico del mundo, y no debería dejar que serlo aunque ya le falta muy poco. Los problemas se generalizan en todos los sectores, pero en el caso de las farmacias la situación es inaudita. Basta ya de esa mafia-entramado para el mal servicio. No tienen stock, no tienen horarios decentes, no hay entrega a domicilio, ni siquiera te dan los tickets en muchas de ellas, hasta falta simpatía en los vendedores. Los precios entre unas y otras son disparatados. Es necesaria una liberalización para poder competir como el resto del mundo. Es suficiente escuchar las tertulias de los turistas cuando van en un tranvía, en el metro o el autobús, para darnos cuenta lo mal que lo hacemos.
  • Atención al cliente: España necesita incorporar el salario variable, esa cosa tan generalizada en el mundo entero y de la que Europa tiene que aprender ante su falso concepto de la socialdemocracia, en versión genuinamente antihumana. Hay que empezar a implicar al trabajador el los resultados del empresario, así como al empresario a repartir beneficios con el trabajador. Sólo así conseguiremos evitar ese distanciamiento, cada vez mayor, que tiende a convertir los trabajadores en funcionarios improductivos y alejados del buen servicio. España es una lacra en todo esto, claramente estamos entre los peores del mundo.
  • I+D: Sí, claro que sí, pero con exigencias y resultados, es decir, I+D privada y también de acompañamiento a la privada, esa que invierte dinero para ser rentabilizado… y no para pagar funcionarios y becarios sin objetivos.
  • Orientación a los sectores estratégicos: Me despido con ésta medida, que para mí es la madre de todas las medidas. España debe saber identificar los sectores en que puede competir en el mundo global, y apoyarlos hasta desarrollar su máxima competitividad. Basta de ayudas a los sectores moribundos, como el del automóvil, estandarte de lo que pronto dejará de existir. Tenemos sectores muy destacados, como el energético, el de renovables, de infraestructuras, la biotecnología, logística, sector agroalimentario, gastronómico… incluso algunos subsegmentos industriales, como el textil y el calzado. El turismo es fundamental… y lo estamos perdiendo. Nuestras infraestructuras turísticas y nuestro nivel de servicio deja tanto que desear que como no cambiemos pronto, los extranjeros abandonarán definitivamente nuestros destinos, para ir a lugares alternativos. Es necesario potenciar estos sectores y deberíamos invertir en su desarrollo desde el propio gobierno. Keynes sí, pero sólo para esto y durante una provisionalidad marcada por la transición al mundo global. Para lo demás es mejor la liberalización económica en su última expresión. Sólo así conseguiremos un país productivo, con posibilidades de futuro.

Sólo así… si Rajoy no se raja.

Servicios “made in spain”

agosto 7, 2011

Esta noche estuve tomando una copa, con mi mujer. Fue en la terraza de un Lounge, o un café-pub, dicho en cristiano, con gran espacio exterior. Cuando nos sentamos pudimos comprobar que en la terraza había una sola camarera atendiendo a todas las mesas, con lo que ya pensamos que íbamos a tener que esperar. Y así fue.

En ese tiempo conté las personas que había en la terraza. Éramos 48. Algunos tomaban fantas u horchatas, pero la gran mayoría tenía copas sobre sus mesas, es decir, cubalibres o combinados. Era muy fácil calcular que, en una sola noche, esa terraza iba a facturar más de lo que cuesta el salario de aquella camarera, la única empleada para atender las 18 mesas que había en el exterior.

En ese periodo de espera, mi mujer me preguntó, con toda razón… ¿Y cómo dicen que en España no hay trabajo? ¿Porqué no hay más camareros en esta terraza?

Ella es brasileña. En aquel país es inconcebible algo así, ese desprecio por el servicio al cliente… ninguneo que tanto se practica en nuestro país (y no sólo en restauración sino en multitud de servicios), pero el problema es que el cliente español lo acepta sin ningún pudor ¡Y esto sí es verdaderamente grave!

La camarera era muy buena, cosa que no se puede generalizar en nuestro país, pero aún así nos hizo esperar, mucho más de lo que un cliente puede o debe admitir. Y encima se equivocó, porque en segunda ronda pedimos una botella de agua, y la botella de plástico ni siquiera vino acompañada de un vaso ¡Qué ordinariez!

En España no es que no haya buenos profesionales, que sí los hay, y mucho mejores que en otros países con los que nos podamos comparar, pero pienso que son varios los problemas que acontecen: por un lado el marco jurídico, por otro la organización y los procedimientos… pero también la falta de sensibilización para el buen servicio, cosa en  la que hasta nos falta simpatía… aquella que teníamos por allá por los años 70.  Y creo que también una cosa más:  falta de implicación. Creo que existe un analfabetismo generalizado en este continente (no sólo en España) en ese instrumento motivador que se llama retribución variable, por poco social que pueda parecer. Esa mentalidad socializadora del empleo y de la seguridad, es claro que está acabando con la productividad,  el buen servicio y el aparato productivo de este país (y por extensión, de Europa).

De todos modos, para esa terraza y esta noche pienso que hay un problema que destaca de forma especial: la falta de flexibilidad laboral, es decir, la problemática y complejidad jurídica para la contratación de un camarero en las horas en es necesario, pues de otra forma es inconcebible que en esa terraza no hubieran 2 ó 3 camareros. Tampoco hace falta que sean 6, como sería en Brasil, pero al menos algún camarero más para cubrir mínimos. Es seguro que el establecimiento vendería mucho más si el servicio fuera decente.

España debería ser modelo en servicios pues es indiscutiblemente el país más turístico del mundo, pero estamos lejos de los mínimos exigibles, por lo que es claro que pronto dejaremos de serlo.