Archive for the ‘Crisis en la UE’ category

El negocio del alquiler de vehículos y la estrategia de los pequeños servicios añadidos.

diciembre 21, 2013

Hace unos 20 años trabajaba en el departamento de sistemas de una sociedad de valores, es decir, una empresa dedicada a intermediación financiera y de bolsa. Recuerdo de un proveedor informático que trabajaba muy bien, estábamos muy contentos, aunque lo más destacado era la habilidad de dos técnicos que venían a configurar y poner en marcha las nuevas instalaciones, casi siempre bastante críticas por tratarse de sistemas  en tiempo real de contratación o enrutamiento de órdenes, y que no podían fallar. Eran además, aquellos primeros años de mercado continuo y también de lanzamiento de nuevos mercados, como los de opciones y futuros. El momento también coincidía con cambios de arquitectura desde grandes sistemas informáticos centralizados en favor del modelo cliente-servidor, que llenaba las oficinas de nuevas redes de pc´s.

Cada vez que venían a hacer algún trabajo aprovechábamos para pasarles largas listas de chapucillas que tenían que arreglar, relacionadas con ordenadores, sistemas o comunicaciones, pero no eran trabajos previstos para la visita sino simplemente “añadidos”. Eran tan buenos arreglando cualquier cosa, que por desgracia para ellos, siempre le caía una buena lista para resolver. Ellos lo llamaban “poyaques” (po ya que estás aquí, arregla esto, y lo otro…). Muchas veces, el tiempo dedicado a estos menesteres era muy superior al de la instalaciones o configuración para lo que habían venido. Es decir, se trataba de una relación de servicio de alto valor añadido, pero distorsionada por la gestión de esos pequeños trabajos. Esto era habitual en el mantenimiento de sistemas, tanto de hard, soft o comunicaciones.

Recuerdo que la empresa se llamaba Ipsa, y los técnicos, Tomás y Julio, aunque les he perdido la pista. No sé a qué se dedican ahora aunque seguro será en algo interesante, pues ambos dos eran grandes profesionales.

Los pequeños trabajos indeseados pueden distorsionar las relaciones comerciales, pero en otros casos pueden ser objeto de estrategia de negocio… fijáos lo que pasa en las nuevas compañías de alquiler de vehículos, las low cost, que, como en las aerolíneas, se están imponiendo a las tradicionales, y basan su negocio en sus ingresos por pequeños servicios añadidos, algo similar a esos pequeños trabajos indeseados a que nos referíamos antes.

Mi hermano me dijo hoy que había alquilado un Opel Corsa, de esos pequeñitos pero nuevos y bonitos, por cuatro días al precio de 4 euros al día. Hace unas semanas fui yo quién reservé  y alquilé a un primo brasileño un vehículo por 10 días, se trataba de un Volkswagen Golf por algo así como 11 euros diarios, pero fue en fechas de Navidad, que es la temporada más alta. Sin embargo en ambos casos, que conozco con detalle, pues resultó que no pagaron las cifras presupuestadas sino varios múltiplos de éstas, como consecuencia de los detalles, en concreto:

  • El seguro complementario de retrovisores y lunas, que valía lo mismo que el alquiler, para ese periodo.
  • Alquiler de un Tom Tom, que valía el 70 % del alquiler del coche.
  • Alquiler de una sillita de niño, que costaba el 50 % del alquiler del coche.
  • El suplemento por alquilar con el depósito Lleno-Lleno, en lugar del de  Lleno-vacío, que es mejor, ya que la agencia gana con la venta de combustible, también con el residual que siempre queda en el depósito, pero sobre todo con la ausencia de check-out, que obliga a la presencia de un empleado y posibles colas en la entrega, esto significa que se pueden permitir precios mucho más bajos de tarifa.
  • Suplemento por horario de entrega, aunque la verdad nada que objetar en esto… las firmas low cost están ofreciendo amplias franjas de horario.
  • Suplemento por coche automático… A ver, con relación a esto: ¡Pero si los  coches valen casi lo mismo en el mercado! ¿Cómo te pueden cobrar un 50 % más por ser automático si ni siquiera el mantenimiento de esos coches es más caro?
  • Cambio de coche a otro segmento superior… esto es algo típico. En nuestro caso, lo que empezó siendo un Volkswagen Golf acabó siendo un Opel Zafira.

Si comparas precios y valor de las cosas no salen las cuentas. Es más, mejor no intentes calcular porcentajes porque es todo tan inaudito que llegas a pensar que estos del rent a car son extraterrestres. ¿Que un seguro de lunas y retrovisores te cueste lo mismo que el alquiler completo del coche? Pero si el seguro importante ya está incluido con aquella maravillosa oferta. Por otra parte, si un coche cuesta 18.000 euros, y una sillita de niño cuesta 600, que te cobren casi lo mismo por una cosa que por otra ¿No parece rocambolesco? ¿Dónde está, por tanto, la rentabilidad de las compañías Rent a Car? Pues está claro: “En los detalles opcionales”. Ya que estás allí  ¿Cómo no vas a contratar todas esas otras cosas?

Esto tiene similitud con lo que pasa con Ryanair y semejantes, pero con los coches la cosa llega a extremos.

Anuncios

Lo que tenemos encima no es una crisis… es un cambio de modelo.

octubre 18, 2013

El título de este post es un mensaje extraído de la fantástica intervención de Fernando Moreno Rodríguez, psicólogo y experto en nueva economía, en el debate del canal 24h de TVE del pasado 15 de enero.

Según él, la sociedad no está preparada para formar a sus ciudadanos para este nuevo modelo de economía. Es por ello que describe que ha llegado un tsunami, que dejará sin empleo a dos terceras partes de la población. Ahora la clave no es aprender a buscar empleo, dice, lo importante es aprender a crearlo, y para ello hacen falta emprendedores.

El emprendedor, según él, solía aparecer por necesidad cuando la persona recibía algún tipo de impacto emocional. Los emprendedores, sostiene, surgen por la necesidad y no por la formación. Con la formación tradicional el ser humano lo que busca es seguridad, es por ello que el psicólogo defiende que hay una correlación inversa entre la alta formación y el éxito en los negocios. Incluso llega a decir que Steve Jobs, probablemente, no hubiera creado Apple y todos sus éxitos si hubiera cursado una carrera académica.

Dice que la formación que conocemos va dirigida al hemisferio izquierdo, pero el olfato para los negocios se gestiona desde el hemisferio derecho, el mismo que gestiona las emociones y la inteligencia emocional. La fórmula, por tanto, es ayudar a las personas a pensar diferente. También dice que aquella persona que tiene habilidades de emprendedor, con la formación tradicional, acabamos convirtiéndola en buscadora de empleo. Y lo que necesita esta sociedad no es gente que busque empleo sino que los  cree.

Al verdadero emprendedor lo define como persona inquieta, con visión y capacidad para formar equipo. Es decir, que no se refiere a los que han abierto un negocio para quitar de por medio a a su jefe, pero han acabado siendo empleados, esclavizados por su propio “negocio-empleo”.  En su libro “La mente del emprendedor” Fernando Moreno asocia a estos personajes como integrantes del “Club de Atrapados“.

Los emprendedores, dice, son personas con visión, de las que por su experiencia, asegura que sólo hay un 3 % entre los mal llamados emprendedores. Y de los que saben formar equipo no llegan ni al 5 %.  Son grandes recetas para afrontar un mundo cambiante, que ha incorporado en pocos años una gran transformación con base a una revolución industrial y otra del conocimiento. La intervención finalizaba con la mención a la célebre frase que pronunció Peter Drucker antes de fallecer, el más destacado filósofo del management:

“Toda organización debe prepararse para abandonar lo que hace”, que, llevado a la pequeña persona o al pequeño emprendedor, se traduce en que “Toda persona debe estar preparada para dejar de ser quién es“.

La intervención se puede seguir en este vídeo http://goo.gl/XeiTb a partir del minuto 5:25, aunque la esencia se encuentra después de algunos análisis y comentarios macroeconómicos, es decir, entre el minuto 13:30 y 35:40 de la grabación.

La moderadora, desafortunadamente, le corta el discurso en más de una vez, probablemente por motivos de tiempo (una pena), pero lo que más llama la atención es la distancia que hay entre  Fernando Moreno y los periodistas que participan en la tertulia en lo referido a la concepción económica y social que vivimos. Las preguntas de éstos reflejan las mismas inquietudes que el gobierno que nos dirige (da igual éste que el anterior), es decir… descuentos para los autónomos, políticas para creación de empleo, claves para creación de pymes, recomendaciones para los que buscan empleo… Todo muy lejos de la realidad que nos rodea.

Hubiera sido interesante conocer su opinión sobre la irrupción de la economía global en los países y en la sociedad, dado que de repente estamos inmersos en un marco extremadamente competitivo que obliga a la identificación estratégica de cada país, cosa que condiciona el comportamiento de empresas y ciudadanos, así como  exigencias añadidas en productividad. Estos factores son también importantes en la nueva economía y para los emprendedores del mañana, sin embargo, España, el país con más paro del mundo desarrollado, parece que se encuentra  lejos de entender el nuevo escenario. Y mucho más, de su orientación al nuevo modelo.

Aprovecho para felicitar al invitado del debate, Fernando Moreno, por su notable intervención. En esta web hay alguna información sobre su trayectoria y sus publicaciones:

http://www.pymecoaching.com/sobre-pymecoaching/fernando-moreno-rodriguez/

España debe ser rescatada… pero no por Europa.

septiembre 10, 2013

Europa es la referencia internacional, es el ideal, la esencia de la social-democracia, ese sistema que se fundamenta en la generalización de la clase media, con claro objetivo hacia el estado del bienestar, donde convive la seguridad, la cultura, el tiempo libre, la educación, la sanidad, los derechos de los trabajadores, la democracia, la voz y el voto, la estabilidad económica, esa que permite el equilibrio de las familias en los ingresos, el consumo y el ahorro. La de los privilegios para desafortunados y la del mimo especial para la gente mayor, con todo tipo de garantías para una digna tercera edad ¿Se puede pedir más?

Esta noche, en la entrevista en televisión por La 1, parecía que Rajoy venía con la lección bien aprendida. Manejaba cifras y porcentajes para que fueran entendidos por el más mundano. Justificaba como ninguno la necesidad de afrontar la situación de no gastar más de lo que se gana. Parecía, incluso, que tenía razón en todo lo que decía, como es habitual en estas fórmulas sintéticas de política y televisión.

Pero hubo una pregunta clave de la que no salió demasiado airoso. ¿Y de dónde vendrá el crecimiento?… entonces dijo que había dos cosas, por un lado la reforma laboral, esa que iba a ser solución de todos los males y que ya incluía nuevas modalidades de EREs por los cuales no se despedía a todos los empleados, sino que se compaginaban con reducciones laborales transitorias. Y también habló del otro motivo, que era mejorar la competitividad, sobre lo que no explicó absolutamente nada.

Hollande sigue la misma línea. Reducciones en sanidad, también recortes de y para los funcionarios, incrementos en los impuestos… y extrema irritación para aquellos que le han votado, lógicamente. Es claro que Francia sigue la línea decadente de los países periféricos, y también es claro que la contundencia del BCE sobre que el Euro no tiene discusión, y que ese organismo será  defensor suficiente para cualquier ente que quiera atacar o especular sobre dicha moneda, pues ni con esas queda clara la continuidad de la  moneda, ni la del propio continente, al menos esta es mi opinión.

Europa representa la esencia de la democracia social, pero es indiscutible que hay una Europa que congenia con la productividad, la colaboración, la responsabilidad y la correspondencia, y otra con el aprovechamiento, con la comodidad, la obsesión por el derecho adquirido, y por tanto, con la improductividad. Es la del espíritu latino, ese que no conecta con el  maravilloso y mencionado sistema de gestión y gobierno.

Para postre, tanto España como Francia, como cualquier otro país periférico, o pig, siguen infravalorando que la crisis que vive el planeta, y en especial Europa, está influenciada no sólo por las hipotecas subprime, los mercados apalancados y la burbuja inmobiliaria. Hay otra cosa en pleno sincronismo que exige que los países orienten sus sistemas productivos a aquellos sectores en los que podrán competir alguna vez y en un futuro. Es la globalización económica, que ha irrumpido con tanta fuerza y se está consolidando en tiempo récord.

No todos los países son igual de eficientes para desarrollar un aparato industrial pero sí pueden ser eficientes para encontrar un hueco en este mundo global, en función de sus cualidades y peculiaridades, siempre bajo ambiciosos planes estratégicos. De esto no se habla ni en España, ni en Francia, ni en Grecia, parece que esto no es cosa del siglo XXI.

Rajoy no tiene planes estratégicos. Tampoco tiene sectores preferentes. Hollande tampoco. Sólo tenemos austeridad por impuestos, austeridad por recortes, y sobre todo… ahí es donde podría estar la clave y la confusión: en el mantenimiento de sistemas de educación, de sanidad, de proteccionismos para la inmovilización, y mecanismos para la ansiada social-democracia, que en los países periféricos, por su idiosincrasia o por lo que sea, ya han demostrado que no funcionan.

Todo el mundo debe tener sanidad, claro que sí, pero con los 120 euros que se gasta por cada ciudadano y mes en los sistemas públicos españoles se puede hacer muchísimo más de lo que se hace en estos momentos.

También soy absolutamente partidario de que todo el mundo tenga educación, pero con los 7.000 euros anuales que gasta cada estudiante en los sistemas públicos de España se puede hacer muchísimo más de lo que se hace hoy.

La social-democracia es el mejor sistema para Alemania, Holanda, Dinamarca y los países escandinavos, pero no es el mejor sistema para cualquier país y para cualquier cultura. En España ya sabemos que no somos capaces de poner en marcha un aparato productivo. No sabemos orientarnos al cliente, ni tampoco al alumno ni al paciente. Sabemos que no podemos competir ni siquiera con el dumping social que supone los ridículos salarios y los espantosos porcentajes de desempleo que conviven aquí. España, por desgracia, está en la ruina más absoluta… y precisa de nuevas ideas, que Rajoy no está dispuesto a aportar.

Pero el responsable no sólo es Rajoy, pues Europa podría no ser la más indicada para rescatar. Es la precursora de un sistema que llega a España sólo en forma de solidaridad improductiva, es decir,  la que le está llevando a la ruina. En tiempo atrás España consiguió riqueza, aunque a base de transformar y vender territorio, pero por mucho que nos pese España es capaz de bastante poco y debe ser rescatada… El mejor candidato para el rescate de España está al otro lado del Atlántico, el que, por desgracia, tiene menos clase media, menos bienestar, menos seguridad, menos cultura, menos tiempo libre, menos educación, menos sanidad, y menos derechos… pero al menos, los salarios y las tasas de desempleo no llegarán a ser tan vergonzosos como los que tenemos en estos momentos. al menos España podría tener una posibilidad para sobrevivir, pues la  pena es ver cómo este paraíso natural, turístico, histórico y gastronómico sigue sufriendo esta extrema calamidad, inconcebible desde cualquier lugar del planeta.

Ese gran valor que España podría explotar… y exportar.

enero 22, 2013

Me he decidido a escribir este post después de leer “O la banca es intervenida o seis millones de parados”, artículo de Carlos Sánchez, director adjunto de El Confidencial, http://goo.gl/DCXUX. En él se expresa que España está una situación delicada, siendo probable y hasta conveniente que sea intervenida.

El título de ese buen post es impactante, ya que plantea el dilema de un rescate rápido, cuanto antes mejor, o una consecuencia en incremento del paro, todavía más. En lógica la intervención vendría del FMI o de un mecanismo de rescate de la UE. Por muy mala imagen internacional que podamos proyectar de país incapaz e insolvente, aún así será lo mejor para España.

El post presenta una extensa introducción de errores y aciertos en devaluaciones históricas y cambio en la divisa, y sobre los recursos que posee un país que puede contar con esa decisión, a diferencia de España. Desde mi punto de vista pienso que no hay nada mejor que una moneda única, y mucho más para un mundo ya globalizado económicamente, en donde hasta el propio consumidor final ya compra fácil y directamente en otros mercados a través de internet, pero esta unificación es sólo para países de clase A. Nada de unificación para el resto de países, entre ellos España, por lo problemas de los que estamos siendo testigos.

España está muy enferma. El PP, a diferencia del anterior gobierno, ha dejado evidencias de que quiere cambiar cosas. Me atrevería decir que hemos pasado del nivel 1 al 10 en cambios, y multiplicar en 10 veces no está mal… pero yo creo que hay que llegar hasta el 100, y con este ritmo estamos lejos. Las claves de lo que necesita este país son evidentes, pero la forma de abordarlas no es tan clara. Creo, sobre todo, que falta identificar aquellos sectores en los que España será capaz de competir en un este mundo ya globalizado, aunque yo creo que ello debe ir acompañado de alguna otra medida adicional:

1) Que los inmuebles alcancen suelo, cuanto antes. En el grupo de tertulia económica “El Gabinete” lo venimos comentando desde el año 2008. Estamos en el 2012 y ahora hay una reforma financiera con buenas intenciones, e incluso una propuesta recién anunciada por el gobierno para un banco malo al estilo alemán para suelo inmobiliario, pero ni siquiera esto es suficiente. Es necesario algo más de agresividad. Cuando los inmuebles alcancen mínimos el crédito reaparecerá de forma natural, por la evidente reducción del riesgo asociado éste.

2) Recortar gasto administrativo, pero sobre todo para un importante cambio en la gestión. Hasta Krugman dice ahora que no es viable el exceso de austeridad, pretendido y perseguido principalmente por Merkel. No me gusta ese economista, pero en esto tiene razón. Desde mi punto de vista creo que no sólo se trata de equilibrar el presupuesto sino de promover un cambio para que tanto lo público como lo privado sean eficientes y productivos, y para ello hay que empezar por la Administración. Con el copago o sin él, con un poco más o menos de impuestos, o con más alumnos o menos por aula, no es suficiente. Es necesario un planteamiento nuevo, que permitar orientar los servicios al ciudadano, al buen trabajo y a la productividad, en lugar de orientarse al horario, al funcionario y a sus derechos. Incluso evitar ese igualitarismo que está convirtiendo a España en conformista, y miserable.

El resultado es lo que tenemos ahora: obsesión por los horarios, las vacaciones y los moscosos. Ejército de calientasillas. Despreocupación empresarial por la calidad y el buen servicio. Creo que la reforma debe pasar por un periodo provisional de privatización de todos los servicios de la Administratición (educación, sanidad…), al menos hasta que España recupere un valor digno en el planeta, aunque manteniendo servicios gratuitos para todos los ciudadanos. De esa forma incorporaremos competencia, y con ella  producitividad.

El dinero que nos gastamos per cápita en esos deficientes servicios podrían ser reconvertidos en asignaciones unitarias a modo de cheque-educación, cheque-sanidad… para  servicios más eficientes, y con menos gasto. Es muy fácil encontrar ejemplos prácticos de buena gestión comparados con la realidad improductiva que nos rodea.

3) Adaptar el sistema productivo al mundo globalizado, es decir, identificar aquellos sectores económicos en los que España puede aportar valor añadido a los ciudadanos del mundo, y orientarnos económicamente a esos sectores. Para mí es claro que España es paradigma en “Trabajar para vivir”, dispone de clima, entorno natural, arquitectura histórica, costa, playas, gastronomía, productos de origen y también de industria agroalimentaria, tradiciones, fiestas… pero sobre todo filosofía de vida, motivo por el  que somos envidia del mundo. A diferencia del resto del planeta,  de lo que sabemos es de vivir, y tanto esto como el patrimonio natural tiene mucho más valor económico que las reservas de petróleo de Arabia Saudí.

Algún día deberíamos darnos cuenta de ese potencial y aprender a explotarlo. Si cerramos los comercios, por estar orientados al empleado y no al cliente… si mantenemos sucios los establecimientos, urinarios y espacios públicos… si no recuperamos la simpatía… si no sabemos escuchar al cliente ni atenderle correctamente, con humildad y profesionalidad… si ni siquiera contamos con un soporte jurídico que permita a un extranjero comprarse un inmueble con cierta garantía… pues estamos perdidos. Si supiéramos hacer esto podríamos convertir a España en paraíso del mundo, y no hay mejor concepto que ese para explotar y exportar.

Sin ir más lejos, hoy estuve comiendo en un Ginos, ese restaurante del Grupo Vips (uno de los más importantes de España según economía del sector y muy presente en las plazas turísticas). A mis niños les encanta por esos lápices de colores y esos papeles que les dan para pintar, también globos y otros tantos detalles que ofrece el restaurante para los niños. Sin embargo… hay poquísimas tronas (sólo 2 entre 180 de capacidad), estaban ocupadas a pesar de llegar muy pronto. No tienen cubiertos de tamaño pequeño, o intermedio. En el baño no hay cambiadores. Y el servicio es despreocupado… y lento. Es un simple ejemplo personal, y de hoy… en España no sabemos nada de servicios. Una pena de restaurante que, sin ser ninguna referencia del buen comer (porque no es su visión), sí podría combinar su bonita ubicación y vistas al puerto de Alicante con un servicio, al menos digno.

Explotar esos recursos en España podría ser compatible con exportar desde algunas industrias. Son pocas pero es necesaria la identificación, para dedicarnos a ellas. La autarquía ya no vale para este mundo globalizado.

Añadiría otro punto relacionado con la mejora del espíritu emprendedor, tan necesario en este país, pero no es fácil de cambiar de un día para otro, requiere nuevos enfoques desde los niveles medios de educación hasta los más altos de la enseñanza universitaria. Es por ello que, siendo tan importante no me atrevo a poner en negrita ni como punto 4. Es para el largo plazo.

Nada de todo esto se está haciendo correctamente con lo que me huele, como dice el autor del post, Carlos Sánchez, que España acabará siendo un reducto rescatado e intervenido, como los países de tercera división.

Mis mejores deseos 2012 para Rajoy.

enero 1, 2012

En especial, para que no sea “un rajao”.

España está viviendo una grave crisis económica, mucho mayor que la que sufre el resto del mundo. El mayor índice de paro del mundo y los míseros salarios con los que funciona el país son suficientemente reveladores. Es innecesario entrar en más detalle. El efecto inmobiliario está siendo devastador dada nuestra exposición a este sector. Todo se inició por unos tipos bajos  prolongados hasta el absurdo, que auspició una gran inflación de estos activos, con efectos multiplicados por  aquellas ya famosas malas prácticas financieras. Pero en cualquier caso, el elemento básico y catalizador de esta hecatombe ha sido de forma clara, la evolución y diferencia de valor de los activos inmobiliarios, que han acabado con el crédito, sus avales y el exceso de endeudamiento, fundamentalmente privado…  y en consecuencia con toda actividad económica.

Pero aún así siendo España el indiscutible país más inmobiliario del mundo  y por tanto más sensible a los efectos de esta crisis, el problema que ataca a este país desde mi punto de vista no procede de lo inmobiliario, ni de la la crisis financiera, ni la del crédito, ni siquiera del euro o del endeudamiento del país o de los otros de la zona euro… da igual cómo queramos llamarlo ya que todo está relacionado,  pero estos no son los verdaderos problemas que se presentan en nuestro país. Por cierto, a propósito del endeudamiento hay que decir que en España hay respaldo patrimonial. Aquí no suele ocurrir como en otros países, que gastan el dinero antes de tenerlo, así como tampoco tenemos ese espíritu de riesgo asociado a la inversión o a la actividad empresarial, como en países anglosajones y americanos, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

El verdadero problema de España es  la falta de capacidad para hacer las cosas correctamente. Es decir, la falta de competencia, la improductividad, la inoperancia alcanzada por una sociedad marcada por sistemas de gobierno basados en el subsidio de los inactivos, y de un falso estado del bienestar para afrontar este periodo de transición, que con el paso de los siglos será uno de los hitos económicos más importantes en la historia de la humanidad: la globalización económica.

Ayer, por ejemplo, compré unas patatas chilenas en una frutería. Estaban riquísimas. También compré otras gallegas, ya que me encanta comparar, y es verdad que para algún plato o preparativo son mejores unas u otras, pero lo cierto es que las chilenas eran mucho más baratas. Y en concreto al horno, estaban mejores las chilenas que las gallegas. En todo caso es un mal ejemplo, pues tanto los productos de origen como la industria alimentaria española son de primer nivel, y deberíamos hacer para que lo siga siendo.

España debe aprender a competir en el mundo global. Debe mejorar en producto, en calidad, en productividad y en servicio al cliente. Pero para ello debe saber identificar los sectores en los que realmente puede o podrá competir. Creo que es la madre de las batallas en esta crisis económica. Esa es la causa del paro inaudito de este país… y también de que los salarios del personal cualificado sean los peores del mundo. Hasta Burundi, en la África central, nos supera en salarios de personal cualificado, llegando España al absurdo de que el subsidio en nuestro país, es decir, el salario de no trabajar es mayor que el salario de trabajar en un mismo puesto. ¿Cómo vamos a mejorar el paro si los parados ponen como condición seguir cobrando el paro para cobrar en B en su nuevo trabajo?

Es por esto que dejo escritos  mis deseos para 2012, dirigidos especialmente a nuestro nuevo dirigente Rajoy, ya que por los últimos comentarios e intenciones publicadas en los medios, tenemos un grave riesgo de Rajoy acabe siendo “un rajao”. Creo que hace falta tomar muchas medidas, pero voy simplemente a enumerar algunas, a modo de ejemplo:

  • Educación y Sanidad: Lo importante no es que sea pública o privada. Lo importante es que funcione, que cubra a la totalidad de la población, con presupuesto coherente y con servicios de calidad, para cumplir unos determinados objetivos. La educación pública ha demostrado ineptitud, y la sanidad pública gran despilfarro. Mi propuesta es el Cheque Educación y el Cheque Sanidad, es decir, que todos los ciudadanos dispongan de un presupuesto unitario (no superior al actual) y que ellos decidan en qué centros o qué aseguradoras pueden ofrecerles mejores servicios, que con un amplio diferencial serán mejores a los desastrosos que tenemos ahora. Sólo hay que comparar cifras y servicios, cosa que parece que nadie quiere intentar en este país.
  • Contratación laboral: Lo importante en ello debe ser el cliente final. Si éste exige contratos parciales y horarios extraordinarios, debe haber solución, tanto para empresarios como para los trabajadores. El contrato único es la mejor opción, pero con la oportuna flexibilidad para que de una vez tengamos recursos jurídicos orientados al cliente y al buen servicio.
  • Con relación a despidos, y a subsidios: España debe cambiar su paradigma, basta de dar dinero para promover el inmovilismo. Para comer sí, pero no para inmovilizar a las personas y para potenciar la economía sumergida, ni para condicionar el “no” al trabajo. Es inaudito que el mercado laboral esté pagando menos que el paro en los mismos puestos. Hacen falta fórmulas del tipo fondo austríaco, o mejor… fondo brasileño de garantía salarial, es decir, dinero para la movilidad,  para el que rinde, para el que aporta producción y productividad. Basta de lo contrario, de proteger al inmóvil, porque cometemos el error del principio de Heisemberg: cambiamos el comportamiento y la forma de actuar de las personas, con lo que nos encontramos con lo contrario de lo que buscábamos. Los rumores e intenciones en los pocos días que lleva el PP en el gobierno parece que van orientados al despido de 33 días… en lugar de 45, que es exactamente más de lo mismo. Hace falta una revolución, lógicamente no apta para un “rajao”.
  • Horarios comerciales: El cliente siempre tiene razón. Basta de servicios orientados al empleado. Debemos aprender de una vez que si no nos orientamos al cliente seremos superados por cualquier otro país, cualquier otro lugar del planeta. Un turista que nos visita no va a aceptar que los horarios comerciales estén adaptados a la idiosincrasia del trabajador, y no a la necesidad de ese cliente. No volverán. Destacamos por horarios de cierre en los mediodías, domingos y festivos cerrados, noches comerciales inexistentes para el comercio turístico. Basta de proteger el negocio familiar, si éste no tiene capacidad para orientarse al cliente. Madrid ha dado un paso importante que el resto debería asumir. No es un ataque… es sólo una defensa de las amenazas que proceden del exterior. España es el país más turístico del mundo, y no debería dejar que serlo aunque ya le falta muy poco. Los problemas se generalizan en todos los sectores, pero en el caso de las farmacias la situación es inaudita. Basta ya de esa mafia-entramado para el mal servicio. No tienen stock, no tienen horarios decentes, no hay entrega a domicilio, ni siquiera te dan los tickets en muchas de ellas, hasta falta simpatía en los vendedores. Los precios entre unas y otras son disparatados. Es necesaria una liberalización para poder competir como el resto del mundo. Es suficiente escuchar las tertulias de los turistas cuando van en un tranvía, en el metro o el autobús, para darnos cuenta lo mal que lo hacemos.
  • Atención al cliente: España necesita incorporar el salario variable, esa cosa tan generalizada en el mundo entero y de la que Europa tiene que aprender ante su falso concepto de la socialdemocracia, en versión genuinamente antihumana. Hay que empezar a implicar al trabajador el los resultados del empresario, así como al empresario a repartir beneficios con el trabajador. Sólo así conseguiremos evitar ese distanciamiento, cada vez mayor, que tiende a convertir los trabajadores en funcionarios improductivos y alejados del buen servicio. España es una lacra en todo esto, claramente estamos entre los peores del mundo.
  • I+D: Sí, claro que sí, pero con exigencias y resultados, es decir, I+D privada y también de acompañamiento a la privada, esa que invierte dinero para ser rentabilizado… y no para pagar funcionarios y becarios sin objetivos.
  • Orientación a los sectores estratégicos: Me despido con ésta medida, que para mí es la madre de todas las medidas. España debe saber identificar los sectores en que puede competir en el mundo global, y apoyarlos hasta desarrollar su máxima competitividad. Basta de ayudas a los sectores moribundos, como el del automóvil, estandarte de lo que pronto dejará de existir. Tenemos sectores muy destacados, como el energético, el de renovables, de infraestructuras, la biotecnología, logística, sector agroalimentario, gastronómico… incluso algunos subsegmentos industriales, como el textil y el calzado. El turismo es fundamental… y lo estamos perdiendo. Nuestras infraestructuras turísticas y nuestro nivel de servicio deja tanto que desear que como no cambiemos pronto, los extranjeros abandonarán definitivamente nuestros destinos, para ir a lugares alternativos. Es necesario potenciar estos sectores y deberíamos invertir en su desarrollo desde el propio gobierno. Keynes sí, pero sólo para esto y durante una provisionalidad marcada por la transición al mundo global. Para lo demás es mejor la liberalización económica en su última expresión. Sólo así conseguiremos un país productivo, con posibilidades de futuro.

Sólo así… si Rajoy no se raja.

Los mercados de derivados y la prohibición de posiciones bajistas.

agosto 14, 2011

Yo también soy contrario al intervencionismo que se practica en estos momentos en diversos mercados europeos, con la prohibición de operar a la baja en derivados financieros. Pero soy contrario a la prohibición momentánea, esa de los 15 días, pero considero que de forma permanente debería existir algún tipo de regulación para evitar la manipulación a que están sometidos los mercados de contado, consecuencia de que los derivados han crecido en exceso, y pueden funcionar al antojo de unos pocos.

Los mercados de derivados (futuros, cfds, opciones…) cuando  movilizan cantidades importantes de dinero, cercanas al valor asociado a los mercados que se dirigen, los de contado, acaban condicionando su valor. Se produce a través del arbitraje, esas figuras que intervienen operando en busca de plusvalías por diferencias entre mercados. Gracias a ellos se mantienen los necesarios paralelismos entre ambos mercados.

Un futuro es un instrumento muy sencillo, que tiene sus orígenes como elemento asegurador. Si un agricultor quiere asegurar su cosecha, la empresa aseguradora pagará un dinero fijo a un plazo determinado, de forma que si la cosecha es buena, ganará el asegurador, y si es mala, pues gana el agricultor. Al final de la cosecha ambas partes se pagan las diferencias… y ya está. La cosa se complica cuando el futuro de la cosecha lo vende una tercera persona, ajena al agricultor, y quién la compra no es una aseguradora, sino un inversor que simplemente apuesta por un buen año de cosechas. En ese momento el futuro deja de ser un contrato de seguro, para convertirse en una apuesta.

Hoy en día los inversores en estos mercados son de varios tipos:

  • Pequeños especuladores. De entre ellos son muy pocos los que consiguen ganar dinero de estas operaciones, y muchos a los que alguna vez les alcanza un desastre personal, familiar o empresarial.
  • Inversores que apalancan ligeramente sus carteras.
  • Inversores que usan los derivados para cubrir riesgos de sus carteras, y para definir estrategias complejas de evolución a plazo.
  • Pero también los hay de los más peligrosos, los grupos manipuladores, que realizan ataques para condicionar los mercados.

 ¿Y cómo lo consiguen?

Los apalancamientos en los mercados de futuros suelen estar en cifras que van de 5 a 20 veces, aunque una cifra de 12 veces podría ser un referente intermedio. Esto quiere decir que con el 8 % del dinero de capitalización de un mercado, que es necesario depositar en forma de garantías por exigencia de la propia operación, consigues movilizar un mercado paralelo de la misma fuerza que el original. Es decir, sólo pones 8 de dinero pero inviertes una cantidad que equivale a 100. Si ese mercado paralelo bajara un determinado porcentaje, luego los arbitradores se encargan de alinear, comprando del futuro y vendiendo del contado. El resultado final es que el contado se viene abajo.

Con relación a la importancia de los volúmenes que se manejan en los mercados derivados podríamos pensar en un ejemplo: Si los mercados de futuros tuvieran depositados un 24 % del dinero que capitaliza un mercado de contado, pues estamos hablando de que mueve con la fuerza de 3 veces el mercado de contado, es decir, sólo con 3 veces el 8%, cifra que asimila el valor que todo el contado. No está mal, ¿Verdad? Pues con esa fuerza 3 puedes hacer que las acciones, índices o materias primas, puedan entrar en volatilidad “manipulada”. Además, la negociación de derivados no sólo es sobre valores, sino también sobre índices.

 ¿Y porqué no se limita el volumen de esos mercados de derivados?

Lo primero es que un contrato de futuro lo pueden firmar dos personas en modo privado. Ellos pueden firmar un documento para que dentro de un tiempo y cuando llegue el momento liquidan las diferencias y ya está. De todos modos, ese ejemplo es de una posición equilibrada, y por tanto no incide en el mercado de contado. Cualquiera puede crear un mercado de futuros, o apuestas, si lo único que se necesita es liquidar según los precios de un indicador externo. Incluso pueden funcionar con comisiones por debajo de los mercados de contado, ya que las exigencias de gestión son muy inferiores. Si hay equilibrio entre compradores y vendedores no hay problema. Pero cuando hay desequilibrio, el que organiza el mercado (llamado creador de mercado) debe realizar operaciones reales en mercado, para que ese desequilibrio no genere riesgos en la gestión de derivados. Ahí es cuando comienzan los problemas… la manipulación del mercado de contado.

Es por ello que los mercados de derivados deberían estar regulados con una legislación mucho más exigente, ya que algunos están supervisados por una comisión nacional, pero también los hay no regulados. En el momento en que un intermediario financiero, por ejemplo un banco, te permite vender un valor sin tenerlo (a través de un CFD), en realidad podríamos decir que éste está ofreciendo un mercado sintético paralelo para sus clientes, y el propio banco ya se encarga de cubrir sus riesgos internamente con sofisticadas aplicaciones, pero la realidad es que con la intermediación del banco se está gestionando un mercado con sus clientes. Por ejemplo, si un cliente compra y otro vende el mismo contrato derivado, el banco no necesita realizar coberturas de riesgo. Todo queda en el propio banco y no hay operaciones transmitidas al mercado real. Pero sí, si ocurre lo contrario.

A esto hay que añadir que un operador financiero puede permitir a los clientes operar con apalancamientos de varias veces (en Estados Unidos es típico operar en cuatro veces el valor de la cartera, por unos simples y módicos intereses, siempre que la posición no concentre demasiado riesgo). Esta forma de operar multiplica al apalancamiento del propio mercado. Si es de 8 veces, pues ya estamos en 32 veces.

Con esto quiero decir que el apalancamiento y la regulación de los mercados derivados no es tan fácil de abordar. Sin embargo, parece necesario. No se puede permitir que unos pocos manejen a su antojo la economías de las empresas, de los países, y también de los ciudadanos, por meras intenciones de enriquecimiento o manipulación. Pienso que hemos llegado a una  situación en que los mercados derivados manejan cifras nominales demasiado elevadas. ¿Imaginas que eres jugador de Poker y juegas partidas con rondas de X euros de media… y de repente te enteras de que detrás de tí hay dos personas, una que apuesta a tu favor y otra en tu contra, en cifras que multiplican en varias veces tu apuesta? Al final es muy probable que tu juego pueda verse alterado o manipulado, ya que no juegas para ti, sino para otro.

¿Y entonces… Qué es lo bueno de los mercados de derivados?

Introducen velocidad de respuesta a los mercados de contado, ofrecen información de tendencia cuando los mercados están cerrados, permiten apalancar carteras ligeramente (si es ligeramente no creo que sea malo) y también definir estrategias complejas de inversión y de aseguramiento.

Lo único es que su efecto debe limitarse. Cuando estos mercados alcanzan un volumen muy elevado comparado con las cifras nominales de contado comienza la manipulación… y ya estamos ahí,  hace falta un control  para que no alcancen mucho valor relativo, y así no será necesario tener que intervenirlos, como hacen ahora España, Bélgica, Francia e Italia.

Ni siquiera existe un indicador informativo que refleje el número de veces que los mercados de futuros movilizan en capitalización de contado, para comparar los mercados y conocer el riesgo que tenemos para esa manipulación. No es fácil, debido al complejo entramado de mercados de derivados que tenemos ahora, pero ni siquiera se ha intentado.

¿Y en las apuestas deportivas?

En el caso de las apuestas ocurre algo similar. Si el dinero que se maneja es muy superior al relacionado con ese evento, entonces llega la manipulación. Un jugador puede que falle un gol, o un portero dejárselo colar, y con ello ganar más que su salario anual, ocurriendo a veces que ni siquiera su equipo sale perjudicado en ello. Cuando la suma de dinero que se maneja en las apuestas es desorbitadamente mayor que las cifras que maneja para el partido, la manipulación está servida. La única forma de evitar esto debe ser poniendo techos (siempre relativos) al dinero que se mueve en mercados paralelos, pero la tendencia va en sentido opuesto. Ya veremos hasta dónde llegamos. De momento, en los mercados de valores ya tenemos triples y hasta cuádruples horas brujas, cada cierto tiempo, pero todavía vendrán más, y casi seguro que se podrán originar en cualquier momento.

Último cartucho para Zapatero.

noviembre 26, 2010

El próximo sábado, 27 de noviembre de 2010, Zapatero se reúne con los empresarios más importantes del país. Al principio eran 25, luego 30 y ahora 37. No importa que se incorpore alguno más. Tampoco importa que no estén todos. Incluso se le puede justificar que coincida con la jornada de reflexión de esa comunidad que quiere ser independiente y autárquica, consecuencia inequívoca de nuestras leyes electorales y la nefasta definición administrativa,  cosa que pesa mucho más que los antecedentes históricos u otros asuntos relacionados con lenguas  no globalizables, y por tanto moribundas, según mi opinión.

La convocatoria de la Moncloa ha sido programada a pesar de la humillación recibida por Zapatero al ser ignorado como destinatario del informe Everis, con ciertos fundamentos y propuesta para  profundos cambios que necesita este país… educación, paro, endeudamiento, productividad, servicios, legislación electoral, administraciones públicas, sanidad, innovación, tecnología, pensiones, exceso de subvencionismo… Todos sabemos que cualquiera de los aspectos mencionados cuenta con informes internacionales objetivos en donde nos sacan los colores por ocupar las últimas posiciones, si no la última (al menos en alguno de ellos).

El endeudamiento y su coste insostenible.

Lo que ahora aprieta es el endeudamiento y el coste insostenible que puede suponer si los mercados no perdonan, tanto por deuda pública sobre las cuentas del gobierno, como la privada para los bancos, con un frente de morosidad con sus clientes hipotecados, y de otro, el peor, el de la renovación de deuda que debe recibir beneplácito de los prestamistas, en su mayor parte del extranjero.

Lo que está ocurriendo en estos momentos con los países euro-bananeros puede generar un tsunami ¡Y qué mala pata! porque España puede significar el desenlace. La destrucción. Y parece que como no se tomen medidas es muy fácil que éste nos alcance. Todos sabemos que si se le pregunta a un político o a un economista responsable, éste no se va a pronunciar en negativo, independientemente de lo que piense. Cualquier comentario negativo de persona relevante puede desencadenar mucho más que el efecto mariposa. Podría acabar con el hundimiento de España, la destrucción del euro, y también, cómo no, de la Unión Europea. Si analizamos la cifra de 750.000 millones que puso la Unión Europea encima de la mesa para afrontar rescates… bien, es muy significativo que España no estaba incluida ahí.

Ahora lo quieren subir, pero probablemente sea sólo en teoría… sólo para calmar ánimos porque cuando llegue el momento otro gallo podría cantar.

Los terroristas de la información.

Pero al mismo tiempo, hay medios y gurús que buscan fama, y que tienen repercusión en los mercados, como Roubiní http://bit.ly/e1J8mZ o The Economist http://bit.ly/htFwO4. Pues al final la palabra la tiene el inversor personal o institucional, público o privado, de Australia o Emiratos Árabes, aunque directamente nuestros acreedores sean europeos, pues al final las que deciden son simples personas físicas poseedores de deuda pública o privada, en propiedad o en representación, que pueden dejarse llevar por esos terroristas de la información.

Entre los terroristas también podemos incluir a la oposición de este país, el PP, que en lugar de aprovechar las lagunas e ineptitudes del partido que nos dirige, el PSOE, se limita a buscar el hundimiento del país, por el mero egoísmo de ocupar el sillón engalanado ¡Qué desastre de oposición!

España está endeudada, pero tiene compensaciones patrimoniales.

Me llama la atención que nunca he oído hablar de un concepto económico que a mí me parece importante, como elemento compensador de deuda… el valor patrimonial. Una familia, empresa o país pueden tener deuda sin patrimonio, porque éste es intangible, o simplemente porque no existe. Grecia, por ejemplo, lo que tenía son muchas mentiras sobre sus cuentas. En Irlanda lo había, pero el patrimonio se esfumó con lo inmobiliario, pasando por los bancos y llegando al gobierno. En España estamos muy endeudados, pero ¡Atención! Que somos ricos, ricos en patrimonio inmobiliario. Que la vivienda en este país no baja, y eso es muy importante ¿Porqué será que nadie calcula la relación entre el patrimonio per cápita, en su mayoría inmobiliario, y la deuda per cápita? Incluso podría valer si sumamos la deuda pública y la privada. Sería un indicador muy racional, para analizar la estabilidad para una deuda elevada. Por muchos problemas de liquidez que pueda haber no debemos olvidarnos del concepto de patrimonio neto.

Los alemanes saben producir, la riqueza personal de éstos la invierten en fondos de inversión, que son propietarios de las casas en las que viven alquilados. Pero en Alemania no hay tantos inmuebles, y los que hay valen mucho menos que los que hay en España. Parte del patrimonio inmobiliario español está vendido a extranjeros, pero también es verdad que el patrimonio inmobiliario per cápita del español es elevado, porque el número de casas por habitante es elevado, y porque el metro cuadrado construido también. Si realizamos este cómputo es claro que la deuda no es tan dolorosa.

Las perspectivas del mercado inmobiliario, a la baja pero sin derrumbe.

El gran problema de España vendría si el mercado inmobiliario se hunde. Si ese patrimonio se esfuma, como ha ocurrido en Irlanda. Pero como comentaban hoy algunos medios con negatividad en el sentido de que el ajuste inmobiliario de España todavía tenía que pasar su recorrido, mientras Irlanda ya había pasado por él. Bien, pues el informe Acuña recién publicado, del sector inmobiliario ya prevé bajadas hasta 2016, pero son suaves. Pienso que el patrimonio inmobiliario español no se da el tortazo, aunque tenga bajadas suaves y prolongadas, simplemente porque vale más. Porque el sol se cotiza. Nuestra costa también. Esos parajes naturales, esas ciudades históricas, ese patrimonio artístico, esa gastronomía, esas tradiciones, esa forma de vida que nos hace atractivos sin tener un impuesto de sociedades a la mitad, y que hacen de España el lugar con mayor potencial turístico y de destino de muchos extranjeros para instalarse a vivir.

Incluso es probable que la siguiente oleada de multinacionales que buscan la calidad de vida de sus empleados, tengan suficientes motivos para venir a España, si sabemos valorar y tomar correctas medidas, incluso sin necesidad de reducir el impuesto a menos de la mitad… ¡Qué granujas, los irlandeses! Por esto y por otros muchos motivos,  la inmobiliaria española podría no llegar a derrumbarse, lo que claramente significaría la hecatombe para nuestro país. Pero alguien con competencias debe encontrar el foco y hasta ahora no ha habido movimiento de pieza alguna.

Recortando el déficit no es sufiente. Hace falta un aparato productivo.

Todo esto se pinta muy bonito si otras variables económicas acompañaran. Y no acompañan. Demasiados desastres en este país… educación, paro, endeudamiento, productividad, servicios, legislación electoral, administraciones públicas, sanidad, innovación, tecnología, exceso de subvencionismo…

Para que el patrimonio inmobiliario no baje hay que tomar medidas, pero pienso que no basta con recortar el déficit paralizando unas cuentas con poca perspectiva de futuro… suspendiendo infraestructuras, presupuestos de innovación, u otras  con destino a actividades estratégicas. Eso sólo vale para el corto plazo y pienso que la Unión Europea, el FMI, y el Banco Mundial pecan de ingenuos pronunciándose en sólo recortes de tijera para salvar el tipo. España necesita algo más.

Vivimos un momento de trascendencia histórica.

Ningún momento en la historia de la humanidad va a producir tantos cambios en tan poco tiempo. Los responsables van a ser la tecnología, la innovación, la globalización económica e Internet. El modelo productivo de España debe estar pensado para enfrentarse a este escenario, pero ninguna de las medidas que anuncia el gobierno parece que vayan encaminadas a ello.

¿Y cómo sobrevivimos en este escenario? Pues  centrándonos en aquello en que podemos competir… En una industria autóctona que permita exportar, entre ellas el turismo, ya que para este sector está calculado  que puede producir más que el petróleo que se extrae anualmente en el país con más reservas, Arabia Saudí.

Hay que especializarse en los sectores estratégicos, ya estamos globalizados.

Pero no sólo turismo. También industria agro-alimentaria, gastronomía, comercio, energías renovables, biotecnología, construcción de infraestructuras, y algunas más. Entre ellas, por ejemplo gastronomía e infraestructuras incluso podemos presumir de ser líderes. Pero en servicios turísticos, comercio e industria agro-alimentaria, por ejemplo, pues tenemos recursos de Primera División, pero funcionamos como en Segunda B. Tenemos mucho que mejorar. Sólo hace falta darse un viajecillo prolongado por algunos países para comprobar qué mal hacemos estas cosas.

¿Pero alguien confía en que Zapatero plantee un giro a nuestro aparato productivo? Con tantas ausencias en esa reunión vuelve a convocar al presidente de la patronal de la automoción, sector muy importante hasta hoy en este país, pero en manos de multinacionales extranjeras, y en un sector donde no podemos competir con los emergentes.

El último cartucho de Zapatero.

Zapatero tiene un último cartucho. El de dar un giro al aparato productivo. Ese es, pienso, el más importante. Mucho más que el de justificar el déficit. También el de convencer al mundo de que España es sostenible económicamente para evitar el tsunami. Pero para ello se debería  apoyarse en variables de confianza. Nuestra deuda no compensa con  intangibles, sino con propiedades inmobiliarias, y éstas no se devalúan, como en otros países.

Pero lo más importante es que Zapatero tiene que presentar un plan para mejorar cosas de funcionamiento nefasto en este país… la educación, el paro, , la productividad, los servicios, la legislación electoral, el aparato administrativo (esta horrorosa España de las autonomías y los ayuntamientos), la sanidad, la innovación, la tecnología, el exceso de subvencionismo… pero sobre todo, ese último cartucho debería ir orientado a preparar España para el mundo globalizado. De nada le vale seguir apoyando un sector, como el del automóvil, que en un futuro próximo será sólo de China, la India,Vietnam o Paquistán.

Tengo muchas dudas de que Zapatero apunte bien, pero si no lo hace es muy probable que sea la última vez.

Sígueme en Twitter … http://twitter.com/alberto_mt